El DSM obtura las posibilidades de pensar y de interrogarse sobre lo que le ocurre a un ser humano.
Es por esto que los diagnósticos dados como rótulos pueden ser claramente nocivos para el desarrollo psiquico de un niño, en tanto lo deja siendo un “trastorno” de por vida.
Asimismo, las clasificaciones tienden a agrupar problemas muy diferentes sólo porque su presentación es similar.
De este modo, se borra la historia de un niño o de un adolescente y se niega el futuro como diferencia.