Hoy en día podemos escuchar muy a menudo de boca de los profesionales nombres tales como Síndrome de Asperger, ADHD, TBI, TGD y un montón de otras siglas más. Estas y otras muchas denominaciones no son otra cosa que construcciones teóricas de moda.
Nuevos nombres, para describir viejos problemas.
Desde ese lugar, las familias no deberían angustiarse. No se trata de nuevos seres humanos, ni de haber descubierto qué le pasaba a nuestro hijo en términos de un rótulo. La conceptualización teórica debe servir como referente para tener un lenguaje común internacionalmente. Nada más que para eso.
Personas que han tenido más capacidad en alguna de las áreas de la inteligencia y poca cintura social han existido siempre. Las familias y los docentes han desplegado, desde el sentido común, todas las estrategias posibles para el desarrollo autónomo y exitoso de los que tenían esas características.
Vivimos en una época llamada “la epidemia de las siglas y de las etiquetas”.
Todo pasa, en el marco de la medicalización de la vida, a tener un lugar en el manual de psiquiatría.
Entonces el Sindrome de Asperger sería una categoría más donde se encuadra a personas que tienen leves problemas funcionales y diferentes maneras de aprender.
Para ayudar a un niño que le cuesta obedecer, que se empecina con lo que le gusta, que no comprende la intencionalidad del otro, que tiene berrinches, que le gustan los dinosaurios, que adquiere el lenguaje televisivo, que aprende a leer tempranamente y se aburre, que es víctima de la crisis de autoridad vigente, que no le interesa lo mismo que a sus compañeros, etc., etc.… HAY MUCHO QUE PUEDEN HACER COMO FAMILIA, ANTES QUE DELEGAR LA TAREA EN MANOS DE LOS PROFESIONALES CON ABORDAJES MULTIDISCIPLINARIOS.
EL SINDROME DE ASPERGER ES UN DIAGNÓSTICO ERRÁTICO, DONDE CAEN LOS ADULTOS QUE HAN TENIDO FRACASOS SOCIALES, LOS TIMIDOS Y RETRAIDOS, LOS RETRASADOS RESPECTO A LA CONVENCIONALIDAD, LOS CHICOS DIFÍCILES PARA EL DOCENTE, LOS DISTRAIDOS, LOS QUE NO TE MIRAN A LOS OJOS, LOS QUE SE OBSESIONAN CON UN TEMA…
PARA MUCHOS NO EXISTE; PARA OTROS ES PALABRA SANTA COMO CATEGORIA DEL DSM.
Para los padres:
“Tu hijo se llama Juan o Carlos, tiene un problema y la oferta presenta dos caminos:
- O se acepta la propuesta de área médica, le sacas un certificado de discapacidad mental (y vos sabes que no lo es), lo medicas con drogas de graves efectos adversos, le pones una docente integradora de tiempo completo y cinco horas de terapia cognitivo-conductual;
- O, como alternativa, lo estimulas y motivas con espacios donde pueda aprender junto a otros y le enseñen, desde la educación, normas de comportamiento culturalmente aceptables. El proceso de crecimiento y desarrollo del potencial humano puede estar a cargo de la familia y la escuela.
El Síndrome de Asperger es sólo un nombre -uno de muchos otros- que hoy en día nos sirve como una oportunidad para convocar y promover el pensamiento de profesionales y padres. Pensemos todos juntos si eso que nos están vendiendo es lo que nos conviene comprar.
Un saludo cordial.
Lic. S. Isabel Rejtman